El pasado sábado 10 de mayo, la gran familia de la Orden Franciscana Seglar de Extremadura se dio cita en el corazón espiritual de nuestra tierra: el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, para celebrar con gozo el Encuentro de Pascua.
La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía en un marco inmejorable: a los pies de la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura y madre de todos los pueblos hispanos. La misa fue presidida junto a la comunidad de frailes franciscanos, en un ambiente de recogimiento, alegría pascual y auténtica fraternidad, donde resonó el espíritu de San Francisco en cada gesto y palabra compartida.
Con gran devoción, tras la Eucaristía, subimos al camarín de la Virgen para venerar su sagrada imagen. Fue un momento profundamente emotivo, cargado de gratitud, súplica y comunión, sabiendo que en sus manos ponemos nuestras fraternidades y nuestras vidas.
La mañana continuó con una enriquecedora sesión de formación a cargo de nuestro hermano Erasmo Antonio, quien nos ofreció una reflexión inspiradora, ayudándonos a profundizar en nuestra vocación seglar franciscana a la luz del tiempo pascual que celebramos.
Como broche final de la jornada, compartimos una comida fraterna en la que se fortalecieron los lazos de unidad y amistad entre todos los hermanos y hermanas presentes, en un ambiente de alegría, sencillez y familiaridad.
Agradecemos a Dios, a la Virgen de Guadalupe y a todos los que hicieron posible este encuentro lleno de fe, formación y fraternidad. Que esta experiencia siga alimentando nuestro camino común como franciscanos seglares en Extremadura.
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