¿Qué es ser Franciscano Seglar?

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miércoles, 15 de mayo de 2024

REZO DE LA CORONA FRANCISCANA

 En el mes de mayo, vivimos una especial mirada a María Santísima, Madre de Nuestro Señor Jesucristo. En la familia franciscana existe la devoción de la corona franciscana que os compartimos a continuación:


CORONA FRANCISCANA
Las “Siete Alegrías”, también conocidas como la Corona Franciscana o Rosario Seráfico, es una devoción que recuerda siete momentos gozosos con su hijo Jesús en la vida de la Santísima Virgen María. El origen de esta oración se remonta a 1422 con S. Bernardino de Siena. Su rezo se difundió rápidamente entre los franciscanos, pasando en poco tiempo al pueblo. Sin embargo, los “Siete Dolores” de la Santísima virgen María, atribuidos a la tradición franciscana, parece que en su origen son anteriores a las siete alegrías pero se incorporaron a la Corona Franciscana algún tiempo después.


“El Rosario, aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada en Cristo. La sobriedad de sus partes, concentra en sí la profundidad de todo el mensaje evangélico, del cual es como un compendio. En él resuena la oración de María, su perenne Magníficat por la obra de la Encarnación redentora en su seno virginal. Con él, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo ya a experimentar la profundidad de su amor. Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la Madre del Redentor.” 
(Juan Pablo II “Rosarium Virginis Mariae” Octubre, 2002)



LAS SIETE ALEGRÍAS
1ª La Anunciación del Señor
“Alégrate María llena de gracia el Señor está contigo”. Lc 1,28

2ª La Visitación de la Virgen María a su prima santa Isabel
“Regocíjate , Hija de Sión; alégrate de todo corazón, Jerusalén. El Señor será el rey de Israel en medio de ti. El se goza y se complace en ti”. Sof 3, 14-15

3ª El Nacimiento de Jesús en Belén
“Os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Os ha nacido un salvador: el Mesías, el Señor”. Lc 2, 10-11

4ª La Adoración de los Reyes Magos
“Caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora. Entonces lo verás radiante de alegría; tu corazón se asombrará y se ensanchará”. Is. 60,3-5

5ª La Virgen María encuentra a su hijo en el templo
“De pronto entrará en el santuario, el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis”. Ml 3,1

6ª La Resurrección del Señor
“Mi corazón se regocija por el Señor, porque gozo con su salvación. El levanta del polvo al desvalido para hacer que se siente entre príncipes y que herede un trono de gloria” 1 Sam 2,1.8

7ª La Asunción de la Virgen María
“Desbordo de gozo con el señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en u manto de triunfo”. Is 61,10


LOS SIETE DOLORES (martes y viernes y tiempo de cuaresma)


1º La profecía del anciano Simeón
“Ahora, Señor, según tu promesa puedes dejar que tu siervo muera en paz. Mis ojos han visto a tu salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos, como luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”. Lc 2, 29-32

2º La Sagrada familia huya a Egipto
“José se levantó, tomó al niño y a su madre de noche, y partió hacia Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que había anunciado el Señor por el profeta: De Egipto llamé a mi hijo”. Mt. 2, 14-15

3º El niño Jesús perdido en el Templo
“Al verlo en el templo su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos buscado angustiados. El les contestó: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debo ocuparme de los asuntos de mi padre?”. Lc. 2, 48-49

4º María encuentra a Jesús con la cruz a cuestas
“Jesús se volvió hacia las mujeres y les dijo: Mujeres de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos”. Lc. 23, 28

5º María al pie de la Cruz
“Je4sús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió como suya”.Jn 19, 26-27.

6º María recibe en sus brazos a Jesús
“Desde lo más profundo clamo a ti, Señor: ¡señor mío, escucha mi voz! ¡Estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica!. Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero en ti se encuentra el perdón y así te honramos”. Sal. 130, 1-4.

7º Sepultura de Jesús y soledad de María
“José de Arimatea tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo puso en un sepulcro nuevo que había hecho excavar en la roca. Rodó una piedra grande a la puerta del sepulcro y se fue. María Magdalena y la otra María estaban allí, sentadas frente al sepulcro”. Mt. 27, 60-61



REZO DE LA CORONA


V. Dios mío ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre.
R. Como era en el principio.

Antífona
Santa Virgen María,
no ha nacido en el mundo entre las mujeres
ninguna semejante a ti;
hija y esclava del altísimo Rey sumo y
Padre celestial,
Madre de nuestro santísimo Señor Jesucristo,
Esposa del espíritu Santo.
Ruega por nosotros ante tu santísimo Hijo amado,
Señor y maestro nuestro.
(Antífona del Oficio de la Pasión. S. Francisco)

Rezo de los misterios
Después de cada misterio se reza un Padre nuestro, diez Avemarías y un Gloria.
Rezados los siete misterios se rezan dos Avemarías en memoria de los 72 años que según la tradición, estuvo la Madre de Dios en la tierra.
Padre nuestro, Ave María y Gloria por las intenciones del Papa.

Saludo a la Bienaventurada Virgen María

Salve , Señora, santa Reina, santa madre de Dios,
María, Virgen hecha Iglesia,
y elegida por el santísimo Padre del cielo,
consagrada por Él con su santísimo Hijo amado
y con el Espíritu Santo Paráclito;
que tuvo y tiene toda la plenitud de la gracia y todo bien
¡Salve, palacio de Dios!
¡Salve, tabernáculo de Dios!
¡Salve, casa de Dios!
¡Salve, vestidura de Dios!
¡Salve, sierva de Dios!
¡Salve, Madre de Dios!
(Saludo a la Bienaventurada Virgen María. San Francisco)


Oración
¡Oh alto y glorioso Dios!,
ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta,
esperanza cierta
y caridad perfecta,
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
(Oración de S. Francisco ante el Crucifijo de S. Damián)

Oración final
Permanezca en nosotros la paz de Cristo,
cuya venida esperó con gozo la Virgen, llena de gracia,
por su nacimiento colmó de alegría el corazón de su Madre,
y con su resurrección llenó de júbilo a la Reina del Cielo;
y que él nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén

Agradecemos a fray Fernando Fuertes OFM su aportación.

miércoles, 8 de mayo de 2024

Texto de la CIOFS en la revista Fraternitas con motivo de los 800 años de los estigmas.

Los estigmas: seguimiento y configuración con Cristo

KOINONIA N. 121 – 2024.1: AÑO 31


Los estigmas (del latín stigma, y este a su vez del griego στίγμα), ante todo, son señales o marcas que aparecen de forma espontánea en el cuerpo de algunas personas, casi siempre místicas extáticas. Estas heridas son similares a las infligidas sobre Jesús de Nazaret durante su crucifixión según la iconografía cristiana tradicional, y van precedidas y acompañadas de tormentos físicos y morales. Suelen aparecer en las manos, pies y costado derecho, y a veces también en la cabeza y en las espaldas, lo que recuerda la coronación de espinas y la flagelación de Jesús de Nazaret. Es san Francisco de Asís, el más famoso de los santos estigmatizados de la Iglesia tenía un único y sólo deseo: vivir en Cristo, parecerse a Él. Como sabemos, aquel año, el Señor le dio la respuesta mística que esperaba en medio de tantas angustias e incertidumbres. Cuando en el mes de septiembre de 1224 acababa de subir a la cumbre del Alverna, en la maravilla de una hermosa jornada llena de cantos de pájaros, después de que, durante días y días, su oración se había hecho más ardiente, parecida a una agonía de amor, de repente, en la mañana del diecisiete, apareció ante sus ojos extasiados en el deslumbramiento del Amor, un Serafín, que batía el aire con sus seis alas y que llevaba dibujada en su ser sobrenatural la imagen del Crucificado. Al salir de su éxtasis, Francisco se sintió penetrado de un dolor múltiple, desgarrador y suave: sobre sus manos, sobre sus pies y sobre su costado eran visibles y sangrientas las llagas de la Pasión. El testigo de Cristo llevaba en su carne los estigmas de su Dios.



 Francisco recibió en el monte Alverna los estigmas de la Pasión de Cristo; éstos, sin embargo, permanecieron ocultos para la inmensa mayoría de personas. Sólo dos años más tarde, el día de la muerte del Santo, fue cuando «más de cincuenta hermanos, además de incontables seglares», pudieron venerarlos (3 Cel 5). A los ojos de todos, escribirá igualmente Celano, parecía «cual si todavía recientemente hubiera sido bajado de la cruz» (1 Cel 112). En Francisco muerto, se creyó estar contemplando al mismo Cristo muerto.


De esta manera, con el ejemplo de san Francisco, queda plasmado que el camino cristiano consiste en la “imitación de Cristo”, que vivió en el amor y murió por amor en la cruz. El discípulo “debe, por decirlo así, entrar en Cristo con todo su ser, debe ‘apropiarse’ y asimilar toda la realidad de la Encarnación y de la Redención para encontrarse a sí mismo” . Como nos enseñó san Juan Pablo II: La cruz, signo de amor y de entrega total, es el emblema del discípulo llamado a configurarse con Cristo glorioso.

sábado, 4 de mayo de 2024

Santos y beatos de la Tercera Orden de San Francisco de Asís.


Si bien la familia franciscana cuenta con innumerables ejemplos de vida de santidad, en la primera orden (frailes) y segunda orden (clarisas) son conocidos numerosos nombres que la Iglesia ha elevado a los altares reconociendo sus virtudes.
En la familia de la tercera orden (tanto seglares como de la TOR) contamos con cientos de hermanos y hermanas que nos antecedieron en el seguimiento de las bienaventuranzas. 


Enero:
4: Beata Ángela de Foligno, viuda y mística.
Beata Cristiana de Lucca.
5: Beato Pedro Bonilli, presbítero fundador.
8: Beata Eufrosia Fabris, madre de familia.
15: Beato Jaime de Villa, presbítero servita mártir.
16: Beato José Tovini, padre de familia.
17: Beato José Nascimbeni, presbítero fundador de las Franciscanas de la Sagrada Familia.
18: Beato Manuel Domingo y Sol, presbítero español.
19: Beato Marcelo Spínola y Maestre, arzobispo y cardenal.
22: San Vicente Pallotti presbítero fundador.
23: Beata Mariana de Molokai, virgen.
24: Beata Paula Gambara Costa, viuda.
27: Santa Ángela de Mérici, fundadora de las Ursulinas.
30: Santa Jacinta de Mariscotti, virgen.
31: Beata Ludovica Albertoni, viuda, religiosa.
San Juan Bosco, presbítero fundador.

Febrero:
1: Beata Veridiana de Attavanti, reclusa.
2: Beata María Dominica Mantovani, virgen fundadora.
5: Santos mártires de Nagasaki:
San Cayo Francisco, soldado.
San Francisco de Miako, médico.
San León de Owari.
San Antonio de Nagasaki, adolescente.
San Buenaventura de Miyaco, bonzo converso.
San Pablo Suzuki bonzo converso
San Francisco Fahelante de Miako carpintero.
San Cosme Takeya, carpintero.
San Gabriel de Ize.
San Joaquín de Zakakibara.
San Juan Kinuya de Miako.
San León Kasasumara, coreano.
San Luis Ibarki, adolescente.
San Matías de Miyako.
San Miguel y Tomás, padre e hijo.
San Pablo Ibarki.
San Pedro Sukejiro de Miako.
Santo Tomás Idauki de Miako.
7: Beato Pío IX, papa.
8: Beata Jacqueline, discípula de San Francisco.
Beata Josefina Gabriela Bonino, virgen fundadora.
19: San Conrado de Piacenza, eremita penitente.
22: Santa Margarita de Cortona, penitente, mística.
27: Beata Maria Caridad Brader, virgen fundadora.

Marzo:
12: Beata Ángela Salawa, virgen.
13: San Luis Orione, presbítero fundador.
15: Beato Andrés Carlos Ferrari, cardenal y arzobispo.
23: San José Oriol, presbítero.
20: Beato Hipólito Galantini, fundador de las Franciscanas de la Doctrina Cristiana.
27: Beato Francisco Faà di Bruno, presbítero fundador.
28: Beata Juana María de Maillé, viuda reclusa.

Abril:
1: Beato Anacleto González Flores, padre de familia mártir.
2: Beata Isabel Vendramini, virgen fundadora de las Isabeles de la Tercera Orden de San Francisco.
4: Beato Guillermo Buccheri, paje y ermitaño.
5: Beata María Crescencia Höss de Kaufbeuren, virgen.
6: Beata Pierina Morosini, virgen y mártir.
21: Beato Juan Saziari, religioso.
25: San Pedro de San José Betancourt, fundador de los Betlehemitas.
27: Santa Zita de Lucca, virgen, doméstica.
28: Beatos Luchesse y Buonadonna, esposos, primeros terciarios.
30: San José Benito Cottolengo, presbítero fundador.

Mayo:
1: Beato Vivaldo de San Geminiano, eremita.
San Ricardo Pampuri, religioso hospitalario.
4: Beato Ceferino Giménez Malla, “el Pelé”, gitano mártir.
Beato Eduardo José Rosaz, obispo, fundador de las Hermanas de la Tercera Orden de San Francisco de Susa.
Beata Edvige Carboni, virge, mística y estigmatizada
6: Beata María Catalina Troiani, virgen, fundadora de las Misioneras del Corazón de María.
8: Beato Amado Ronconi, penitente.
Beata Carmen del Niño Jesús, viuda fundadora de las Terciarias Franciscanas de los Sagrados Corazones
13: San Miguel Garicoitz, presbítero.
18: San Leonardo Murialdo, presbítero fundador.
19: Beata María Bernarda Bütler, fundadora.
Beata Humiliana de Florencia, viuda, religiosa.
21: San Ivo de Bretaña, presbítero.
25: San Gerardo de Mecatti de Villamagna, peregrino y ermitaño.
26: Santa Mariana de Jesús de Paredes, virgen.
30: San Fernando, Rey de Castilla.

Junio:
1: Beato Juan Pelingotto, comerciante, penitente, recluso.
6: San Rafael Guízar Valencia, obispo.
15: Beato Luis Palazzolo, presbítero.
17: San Alberto Chmielowski, presbítero.
Beato Pedro Gambacorta, noble y ermitaño.
19: Beata Miguelina de Pésaro, viuda.
22: Santo Tomás Moro, canciller de Inglaterra, mártir.
23: San José Cafasso, presbítero.
27: Beata Margarita Bays, catequista y estigmatizada.
28: Santa Vicenta Gerosa, fundadora.

Julio:
1: Beato Ignacio Falzon, presbítero.
4: Santa Isabel de Portugal, reina y terciaria.
7: Beato Oddino Barotti de Fossano, presbítero.
9: Santos mártires de China:
San Juan Tchang, seminarista
San Patricio Tong, seminarista
San Felipe Tchiang, seminarista
San Juan Tchang, seminarista
San Juan Wang, seminarista
San Tomás Sen-Ki-Kuo, empleado.
San Simón Tchen, empleado
San Pedro U-nganpan, catequista.
San Matías Fan-te.
San Pedro Tchiang,obrero.
San Francisco Tchiang, portero.
San Pedro Wang, cocinero.
San Jaime Tchao-Tchuen-Sin, sirviente.
San Jaime Yen-Ku-Tun, hortelano.
Santa María Hermelina de Jesús, Franciscana Misionera de María.
Santa María de la Paz, Franciscana Misionera de María.
Santa María Clara, Franciscana Misionera de María.
Santa María de Santa Natalia, Franciscana Misionera de María.
Santa María de San Justo, Franciscana Misionera de María.
Santa Maria Adolfina, Franciscana Misionera de María.
Santa María Amandina del Sagrado Corazón, Franciscana Misionera de María.
9: Beata María de Jesús Crucificado Petkovic, virgen fundadora.
13: Beata Angelina de Marciano, viuda.
16: Santa María Magdalena Postel, virgen fundadora.
19: Beato Pedro Crisci llamado Pietrillo, sacristán.
23: Santa Brígida de Suecia, viuda, mística, fundadora.
28: Beata Alfonsa Muttathupadatu de la Inmaculada, virgen.
29: Beato Nevolón de Faenza, zapatero peregrino y penitente.

Agosto:
4: Sant Juan María Vianney, presbítero.
6: Beato Francisco Zanfredini, penitente.
Beata María Francisca Rubatto de Jesús, virgen fundadora.
8: Beata Margarita Caiani del Sagrado Corazón, virgen fundadora.
12: Santa Juana de Chantal, viuda fundadora de la Orden de la Visitación.
16: San Roque de Montpellier, peregrino.
21: San Pío X, papa.
24: Santa Emilia Vialar, virgen fundadora de las Hermanas de San José de la Aparición.
Santa María de Jesús Sacramentado, fundadora.
25: San Luis, rey de Francia, terciario, patrono de la III Orden (en la imagen)
27: Beatos mártires de China:
Beatos Gaspar y María Vaz, esposos.
Beata Magdalena Kiyota, viuda.
Beato Cayo Jiyemon, catequista.
Beatos Francisca y Francisco Kurobioye, esposos.
Beato Luis Matsuo Soyemon.
Beato Martín Gómez.
Beato Tomás Wo Jinyemon.
Beato Juan Romano.
Beato Lucas Kiyemon.
Beato Miguel Kizayemon.

Septiembre:
2: Beato Severino Girault, presbítero y mártir.
4: Santa Rosa de Viterbo, virgen.
8: Beato Federico Ozanam, profesor.
10: Beatos Mártires de Nagasaki:
Beato León Sutsuma.
Beato Luis Baba, catequista.
Beato Luis Sotelo de Omura.
Beato Luis Sosanda de Omura.
Beato Martín Gómez, noble japonés.
Beato Tomás Tzugi, presbítero jesuita.
Beato Luis y Juan Maki, padre e hijo.
Beato Tomás O. Jinemon.
Beato Francisco Huhyoe.
Beato Miguel Kizayemon.
Beato Lucas Kiyemon, catequista.
Beato Luis Matzuo-Soemon.
Beato Gaspar y María Vaz, esposos.
Beato Cayo Jiyemon, catequista.
Beato Luis Nihachi y sus hijos, los niños Francisco y Domingo.
Beato Tomás Tomachi y sus cuatro hijos, Domingo, Miguel, Tomás, y Pablo.
Beato Mateo Álvarez.
Beato Miguel Yamada catequista, y su hijo Lorenzo.
Beato Juan Román de Omura.
Beata Luisa de Omura, viuda (Tomás Chikugo, y su hijo Juan, también son mártires, pero no beatificados).
Beato Jerónimo de la Cruz, presbítero.
Beato Gabriel de la Magdalena.
Beata Lucía de Freitas, viuda.
15: Santa Catalina de Génova, viuda.
25: Beata Lucía de Caltagirone, virgen.
26: San Elzear y Beata Delfina de Sabran, esposos.
29: Beato Carlos de Blois, duque de Bretaña.

Octubre:
1: Beato Pedro Nicolás de Forca, presbítero fundador.
Beato Luis Maria Monti, presbítero fundador.
2: Beato Antonio Chevrier, presbítero fundador.
6: Santa María Francisca de las 5 Llagas, virgen alcantarina.
Beata María Ana Mogas, fundadora de las Franciscanas Misioneras de la Divina Pastora.
11: San Juan XXIII, papa.
17: Beato Contardo Ferrini, profesor.
21: Beata María Ángela Truskowska, virgen fundadora.
24: Beato Luis Guanella, presbítero fundador.
26: Beato José Gregorio Hernández Cisneros, laico médico y científico.
27: Beata María de la Encarnación Rosal, reformadora de las Betlemitas.
29: Beata María Restituta Kafka, virgen y mártir.
30: Beata Dorotea de Montau, viuda y contemplativa.

Noviembre:
4: San Carlos Borromeo obispo y cardenal.
5: Santa Ángela de la Cruz, virgen fundadora de las Hermanas de la Cruz.
6: Beatas mártires españolas Terciarias Capuchinas:
Beata María Quintana Argos.
Beata María Fenollosa Alcaina.
Beata Manuela Fernández Ibero.
Beatas Franciscanas Hijas de la Divina Misericordia:
Beata Catalina Caldés Socias.
Beata Miquela Rullán Ribot.
7: Beata María Asunta Pallotta, virgen.
9: Beata Juana de Signa, virgen, pastora y reclusa.
12: Beato Juan de la Paz, militar, religioso.
15: Beata María de la Pasión Chappotin, virgen, fundadora de las Franciscanas Misioneras de María.
17: Santa Isabel de Hungría, terciaria, patrona de la III Orden.
21: Beata Siedliska de Jesús Buen Pastor, virgen fundadora.
25: Beata Isabel Achler de Reute, virgen reclusa.
27: Beato Ramon Llull, misionero, filósofo y mártir.

Diciembre:
4: Beato Pedro Pectinario de Siena, penitente.
7: Santa María Josefa Rosselló virgen, fundadora.
11: Beato Hugolino Magalotti, eremita.
12: Beato Bartolo Buonpedoni, presbítero.
14: Beato Bartolomé Buompedoni, presbítero.
Beata María Francesca Schervier, virgen fundadora.
22: Santa Francisca Javier Cabrini, fundadora.




Esta lista está actualizada a fecha de 2024. Si conoces algún hermano más de la OFS recientemente beatificado o canonizado, escríbenos a: ofssanfranciscocaceres@gmail.com

sábado, 27 de abril de 2024

Beatos Luchesio y Buonadonna.

El 28 de abril se conmemora a los beatos Luchesio y Buonadonna que fueron matrimonio y según la tradición los primeros franciscanos seculares.



El beato Luchesio Modestini fue un comerciante en el pequeño pueblo de Poggibonzi en la Toscana. Más que la mayoría de los comerciantes, estaba tan completa y exclusivamente preocupado por el éxito material que generalmente tenía reputación de ser un hombre avaricioso. Su esposa, Buonadonna, tenía una disposición similar.
Entonces la gracia de Dios tocó al marido. Luchesio se dio cuenta de lo insensato que es luchar sólo por los bienes mundanos, de los cuales no podía llevarse nada consigo a la eternidad, mientras olvidaba la salvación de su alma, como lo había hecho, lamentablemente, hasta entonces. Comenzó a practicar obras de misericordia y a cumplir sus obligaciones religiosas con fidelidad; consiguió convencer a su esposa a una perspectiva similar de la vida.
Dado que no tenían a nadie a quien cuidar sino a sí mismos renunciaron a su negocio por completo. Él y su esposa repartieron todo entre los pobres y retuvieron para ellos sólo lo esencial para vivir.
En este momento San Francisco vino a la Toscana. Después de su sermón sobre la penitencia, todo el mundo deseaba ser anfitrión de san Francisco o dejarlo todo y entrar a un convento. Pero el santo les aconsejó con calma que perseveraran en su vocación, porque pronto tenía en mente darles una regla especial según la cual podrían servir a Dios perfectamente incluso en el mundo.


San Francisco visitó al beato Luchesio, que conocía anteriormente a través de antiguas transacciones comerciales de su padre. San Francisco se alegró enormemente de encontrar a este hombre que fue tan avaricioso y ahora se había convertido. El beato Luchesio, que ya había oído hablar de las benditas actividades de San Francisco, pidió instrucciones especiales para él y su esposa, para que pudieran llevar una vida en el mundo que fuera agradable a Dios.
San Francisco les explicó sus planes para el establecimiento de una orden para la gente laica; y Luchesio y Buonadonna pidieron ser recibidos en ella inmediatamente. Es por esto que según la tradición se convirtieron en los primeros miembros de la Orden de la Penitencia, que más tarde llegó a ser llamada Tercera Orden de San Francisco y actualmente es la Orden Franciscana Seglar.
Si Luchesio y Buonadonna fueron realmente los primeros terciarios, deben haberse convertido en tales no mucho después de que San Francisco fundase su primera orden en 1209. La primera regla simple de la vida, que San Francisco dio a los primeros terciarios en ese momento, fue sustituida en 1221 por una que el cardenal Ugolino preparó en forma legal. Y en el mismo año el Papa Honorio III aprobó esta regla verbalmente. Por esta razón el año 1221 se da a menudo como la fecha de la fundación de la Tercera Orden de San Francisco.

Después de que Luchesio se había puesto el hábito marrón de terciario avanzó en la vida que san Francisco les había propuesto junto a su esposa. Por ejemplo, se cuenta que cuando una plaga arrasó en Poggibonzi y sus alrededores, Luchesio salió con su burro cargado, para llevar lo necesario a los enfermos. Cuando no tenía suficiente para llegar a todos los necesitado, él mismo pedía para repartírselo a los pobres.
Muchos más episodios de ejmplos de vida santa ocurrieron en el seno de este matrimonio. La beata Buonadonna falleción antes que Luchesio, quien partió a la casa del padre el 28 de abril de 1260. En su tumba en la iglesia franciscana de Poggibonzi han ocurrido muchos milagros. Su continua veneración como beatos fue aprobada por el Papa Pío VI.
Fuente: El Libro Franciscano de los Santos, por Fr. Marion Habig, OFM

sábado, 6 de abril de 2024

NUEVA ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO A SAN FRANCISCO DE ASÍS

El Santo Padre recibió en audiencia este viernes 5 de abril de 2024 a los religiosos de la Orden de Hermanos Menores procedentes del Sacro Convento de La Verna y de la provincia toscana, con ocasión del VIII centenario de la estigmatización de San Francisco de Asís, acaecida el 14 de septiembre de 1224, dos años antes de su muerte.

Los frailes están conmemorando con la peregrinación a varias comunidades de una reliquia que consiste en un fragmento de paño con la sangre del santo, que hoy fue presentada también al Sumo Pontífice, para recordar la importancia "de la conformación a 'Cristo pobre y Crucificado'" del Patrono de Italia.


El Papa ha venerado y bendecido a los presentes con la reliquia y ha hecho la siguiente oración:

"San Francisco,
hombre llagado por el amor Crucificado en cuerpo y espíritu,
te miramos a ti, adornado con los sagrados estigmas,
para aprender a amar al Señor Jesús
a nuestros hermanos y hermanas con tu amor, con tu pasión.
Contigo es más fácil contemplar y seguir
a Cristo pobre y crucificado.
Danos, Francisco
la frescura de tu fe
la certeza de tu esperanza,
la dulzura de tu caridad.
Intercede por nosotros
para que nos sea dulce llevar las cargas de la vida
y que en las pruebas experimentemos
la ternura del Padre y el bálsamo del Espíritu.
Que nuestras heridas sean curadas por el Corazón de Cristo,
para convertirnos, como tú, en testigos de su misericordia,
que sigue sanando y renovando la vida
de quienes lo buscan con corazón sincero.
Oh Francisco, hecho semejante al Crucificado
haz que tus estigmas sean para nosotros y para el mundo
signos luminosos de vida y de resurrección
que indiquen nuevos caminos de paz y de reconciliación. Amén".

sábado, 30 de marzo de 2024

PASCUA DE RESURRECCIÓN

 ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!

Cristo Resucitado - Raúl Berzosa

¿Quién cantará hoy el aleluya? Muchos de nuestros hermanos siguen aún en el silencio y el duelo de la tarde del Viernes Santo. Pero como sabedores de que Cristo ha resucitado, sabemos que la última palabra no la tiene el mal ni la muerte. ¡Jesús ha vencido! La muerte ha vencido a la muerte. El amor siempre vence. Dios siempre puede más.

Que seamos luz entre la oscuridad, seamos salud en la enfermedad, seamos la paz en mitad de la guerra. Seamos la resurrección cada día.

Feliz Pascua de Resurrección.

Os compartimos algunas imágenes de la Vigilia Pascual donde, junto al resto de celebraciones del Triduo Pascual, participamos activamente junto a la comunidad franciscana de Cáceres (frailes franciscanos, OFS "Santa María de los Ángeles", Cofradía de los Estudiantes, Hermandad de Salud y Estrella, Colegio San Antonio de Padua, y demás fieles del templo de Santo Domingo).



sábado, 24 de febrero de 2024

VÍA CRUCIS

El pasado viernes 23 de febrero celebramos en la iglesia de Santo Domingo el rezo del piadoso vía crucis.

Para esta ocasión, como ya lo hiciéramos el año pasado redactamos un Vía Crucis con las reflexiones de cada estación. Os compartimos el texto:



EJERCICIO DEL VÍA CRUCIS

Por la señal de la Santa Cruz... Señor mío Jesucristo...

O en su lugar:

En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Reunidos en torno al camino de la Cruz, meditemos las escenas de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Nosotros queremos imitar a Cristo, queremos conseguir la meta de San Francisco, vivir en nuestra vida con Jesús.

La meditación del Vía Crucis no sólo se hace en silencio y en espíritu; también se recorre el camino por las diferentes estaciones. Que esto nos sirva para recordar que Cristo espera de nosotros no sólo que tengamos buenas intenciones o buenas ideas, también que las pongamos en práctica y, sobre todo, salgamos al encuentro de los hermanos.

Señor, te pedimos que recorriendo contigo el camino de la cruz, salgamos al encuentro del hermano, como lo hiciste con las mujeres de Jerusalén. Que imitemos a Francisco de Asís y abracemos a los leprosos de nuestro mundo más cercano.

Pausa de silencio

Oremos: Señor Jesucristo, colma nuestros corazones con la luz de tu Espíritu Santo, para que, siguiéndote en tu último camino, sepamos cuál es el precio de nuestra redención y seamos dignos de participar en los frutos de tu pasión, muerte y resurrección. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. [Juan Pablo II]



Primera Estación JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

El dolor comienza con una injusticia. No creemos que sea justo que un amigo nos falte, que la enfermedad nos toque o que la inestabilidad económica zozobre nuestra vida. Jesús pasa por esta injusticia. Ha pasado curando, ayudando, enseñando, acogiendo; y ahora es tratado como un asesino, un estafador, un ladrón.

Señor, que sintamos tu ánimo en los momentos difíciles, donde todo nos cuesta. Que a pesar de que el mundo no sea agradecido con nuestras buenas obras, no desfallezcamos en realizarlas. Sabemos, Señor de la Sentencia, que Tú eres juez justo y que en el Reino de los Cielos nos lo compensarás.

Padrenuestro.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

Segunda Estación JESÚS CARGA CON LA CRUZ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Espectáculo se puede definir la escena de ver cómo camina Cristo por las calles de Jerusalén. Le han clavado una corona de espinas que se entrelaza con sus cabellos húmedos por la sangre y el sudor. Viste una túnica que a cada segundo se empapa en más sangre por los azotes. Le cargan un madero pesado que será su propia tortura.

Cuantas veces, oh Señor Nazareno, nos volvemos verdugos de nuestros hermanos. Condenamos a quien, por el interés que sea, no casa con nuestro plan. Y lejos de quedarnos en el rechazo, lo vestimos con difamaciones, burlas, comentarios. Señor, hazme saber tratar bien a mis hermanos, que sepa acogerlos como tú acogiste tu cruz, con un abrazo.

Padrenuestro.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.



Tercera Estación JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

«Eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba. Yahvé descargó sobre él la culpa de todos nosotros» dice el profeta. Jesús lleva una noche sin dormir, ha perdido mucha sangre, las fuerzas humanas las va agotando bajo el madero.

Nosotros, caemos. Y caemos bajo nuestros propios pecados. Jesús coge todos esos pecados y aunque cae, se levanta y nos enseña a que siempre Dios puede más. Antes me cansaré yo en pecar, que Dios en perdonarme; nos dice santa Teresa. Jesús del Perdón, hazme acudir a Ti en el sacramento de la reconciliación, en la búsqueda del perdón.

Padrenuestro

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

Cuarta Estación JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

¿Qué puede hacer una madre ante semejante imagen? Por desgracia, vemos continuamente en los medios de comunicación imágenes de madres desoladas, de niños que perecen ante la guerra, el hambre o el propio mundo. María es una de esas madres.

María Santísima de la Amargura, intercede por nosotros, por nuestra sociedad. Que no nos quedemos de brazos cruzados ante las injusticias. Que te imitemos y permanezcamos al lado de quienes sufren y padecen.

Padrenuestro

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.



Quinta Estación JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Uno de la muchedumbre es elegido por los soldados para que ayuden a Cristo a llevar la cruz. Simón de Cirene, que venía cansado de labrar el campo, se sobrepone a todas las dudas y agarra el madero del Señor.

Muchas ocasiones encontramos excusas para no estar con Cristo. Estudios, trabajos, labores domésticas; nos ocupan más que pensar en que el Señor te está esperando. Jesús de la Pasión, ayúdanos a sentir el regalo tan grande que nos haces cada día estando con nosotros. Que busquemos siempre momentos para estar contigo y podértelo agradecer.

Padrenuestro

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

Sexta Estación LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

El Señor había predicado a incontables fieles que le seguían y predicó. «lo que hagáis con uno de estos, mis pequeños, conmigo lo hacéis». Sin embargo, ahora era Él el pequeño y nadie le socorría. Qué difícil es salir de los convencionalismos sociales y realizar aquello que el Señor nos insufla en el corazón. La verónica siente la llamada a limpiar el rostro de aquel hombre ensangrentado.

Jesús de la Santa Faz, haz que aceptemos la vocación a la que nos llamas, que nos atrevamos a decirte sí.

Padrenuestro.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.



Séptima Estación JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

En los propios evangelios, no se refleja ninguna caída del Señor. En cambio, el pueblo entiende que tras aquellos tormentos sufridos en el palacio de Pilatos y con el inmensurable peso de la cruz, Jesús cae en el camino.

Jesús del Amparo, haznos firmes en la Fe especialmente en los momentos de flaquezas y debilidades. Que podamos sentir tu aliento y compañía en nuestras caídas.

Padrenuestro

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

Octava Estación JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Dijo Jesús a aquellos padres de Jordania, “la niña no está muerta, sino duerme”. Jesús ha devuelto a la vida a la hija de Jairo, ha curado a la hemorroísa y ha devuelto la vista al ciego. Cristo es consuelo tanto del alma como del propio cuerpo.

Nosotros, seguidores de Jesús, también tenemos que ser medicina y consuelo para aquellos cuyas almas están atormentadas. Cristo de la Salud, infunde en nosotros ánimos de consolar y curar a los heridos de este mundo.

Padrenuestro.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.



Novena Estación JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

En el desierto, el demonio tienta a Cristo tres veces y en las tres Jesús rechaza al mal y cumple la voluntad de su Padre. Dirá el Papa Francisco que con el demonio no se negocia. Nosotros en cambio sucumbimos a innumerables tentaciones que nos apartan de Dios.

Cristo ha caído para acompañarnos a nosotros en las caídas. Por el contrario el mundo cada vez pone más obstáculos entre Dios y los hombres. Cristo de las Tres Caídas, ayúdanos a eliminar las barreras entre Tú y los hombres. Que seamos puentes de tu amor y cercanía.

Padrenuestro

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

Décima Estación JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Cristo ya pisa con sus pies descalzos la gran piedra en forma de calavera que es el Calvario. Allí le desgarran los vestidos, abriéndole de nuevo las pocas heridas que se estaban cicatrizando y le quedan desnudo.

“Conozco a Cristo pobre y crucificado y eso me basta” dice san Francisco. ¿Nosotros conocemos a Cristo pobre o por el contrario esperamos que sea un rey y un líder? Los discípulos esperaban de Jesús un gran guerrero que liberara al pueblo de los romanos. Ahora ven a un hombre desfigurado y desnudo a punto de morir. Cristo del Calvario, que sepamos descubrirte como Tú eres y no dibujemos un Dios que vaya acorde con nuestros intereses.

Padrenuestro.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.



Undécima Estación JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

El suplicio de la cruz, además de ser infame, propio de esclavos criminales es extremadamente doloroso. La escena es atroz. Un ser humano hecho, una cruz empapada de sangre y el suplicio de este tormento.

La cruz ya no es tormento del pecador, la Iglesia redescubre en ella la llave del paraíso. Cristo, está convirtiendo el dolor y la muerte en victoria. Santísimo Cristo de la Vera Cruz insufla en nosotros el amor hacia Ti necesario para poder descubrir la paradoja de la cruz.

Padrenuestro.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

Duodécima Estación JESÚS MUERE EN LA CRUZ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

La agonía del crucificado es insoportable para cualquier persona. Sentir cómo se desgarra tus extremidades y cómo te ahogas lentamente por la compresión de los

pulmones. Qué duro tiene que estar el corazón de aquel que disfrute viendo a otra persona sufrir así. Para mayor dolor, la madre de Jesús y su familia, estaban presentes.

Cristo, que has querido cumplir la voluntad de tu Padre hasta el final, haznos darnos cuenta del valor de la vida y cómo Tú has derrotado a la muerte por tu Buena Muerte.

Padrenuestro.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.



Decimotercera Estación JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ Y PUESTO EN LOS BRAZOS DE SU MADRE

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

María se olvida de su dolor por un instante y busca cómo poder acercarse a Jesús. José de Arimatea, Nicodemo, Juan; ayudan a María para desenclavar a Cristo. En cuántos momentos acunó a este hijo suyo, entre sus brazos; los mismos que ahora le acogen sin vida y cubierto de sangre.

Cuántas necesidades tenemos en el día a día y no somo capaces de valorar el momento presente. Nos enfoscamos en pensar en qué nuevo proyecto necesitamos, en qué nueva necesidad debemos tener y por lo tanto nunca valoramos lo que Dios nos regala cada día. María Santísima del Mayor Dolor, intercede para que valoremos los dones que Dios nos regala.

Avemaría

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

Decimocuarta Estación JESÚS ES SEPULTADO

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

José de Arimatea y Nicodemo tomaron luego el cuerpo de Jesús de los brazos de María y lo envolvieron en una sábana. Después, hicieron rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro, y regresaron todos a Jerusalén.

Cristo, cuando se encarnó en el vientre de María dignificó al ser humano. Dios mismo se ha hecho hombre. Ahora Cristo dignifica la muerte del hombre, su sepultura. En una sociedad donde la muerte es un negocio; donde nos venden la idea de que seremos inmortales; Cristo Yacente nos muestra que el ser humano tiene dignidad desde su concepción hasta su final.

Padrenuestro.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

Decimoquinta Estación JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

En los planes salvíficos de Dios, la pasión y muerte de Jesús no tenían como meta y destino el sepulcro, sino la resurrección. Cristo nos antecede en el camino hacia Paraíso y nos ha regalado la Esperanza de una vida en plenitud.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.



Oremos:

Señor Jesús. Te hemos acompañado en el duro "camino de la Cruz" con fe, amor y esperanza. Hemos entendido cuanto te ha costado ofrecerte a nosotros como camino para hacernos llegar al Padre; cuanto te ha costado caer en el precipicio a fin de permanecer entre nosotros, para abrazarnos en nuestra pérdida y darnos tu misma vida. Señor Jesucristo, tú nos concedes acompañarte en los misterios de tu pasión, muerte y sepultura, para que te acompañemos también en tu resurrección; concédenos caminar contigo por los nuevos caminos del amor y de la paz que nos has enseñado. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén